Notas de guitarra, Noche de Verano.

La noche es cálida, pues el día ha sido caluroso. La ropa ligera se agradece y desde la ventana se siente llegar el viento refrescante que trae sonidos del río. Apollado contra la almena, la escasa luz de la luna creciente arroja tonos azules sobre el bronceado pecho. Los pantalones de seda se mueven bajo los caprichos de la brisa que toca la tostada piel.

Sonidos de guitarra llegan desde la sala inferior. Una voz queda acompaña a cada acorde, no se sabe si teme alzarse o si es solo un murmullo que crea la mente al rememorar la melodia en otros tiempos, en compañía de un cuerpo cálido que con su voz regalaba los oidos. Voz queda, que no se sabe si teme alzarse o si sale de un alma gracil que acaricia al envolverlo en el mismo aire que respira.

Regalo de dulzura que pide poca luz y desprende aromas de ternura.

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